Consultor, formador y conferenciante en marketing experiencial, turismo experiencial y customer experience

Experto en marketing experiencial, turismo experiencial y customer experience.

Libro que se planta

El primer libro que después de leerlo se planta para conseguir concienciar sobre el cuidado de la naturaleza

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el árbol de la vida

el árbol de la vida

Marketing experiencial: pensar, reflexionar, dramatiza y actuar.

He hablado alguna vez en este blog de campañas de concienciación medio ambiental en el contexto del marketing experiencial. Soy un firme defensor, de que este tipo de campañas para que tengan impacto y realmente conciencien, tienen que ir acompañadas de una dramatización de la experiencia e involucrar a las personas. Creo que, aunque no es la única vía, sí creo que es necesario para que realmente actuemos ante algo, que nos atañe en el presente y que también nos demos cuenta la implicación que puede tener en el futuro.

Dramatizar para generar experiencias memorables es el primer paso para conseguir que las personas nos paremos a pensar; reflexionar y por último actuar en consecuencia. Cuando hablo de dramatizar, me refiero a exagerar e hibridar conceptos coherentes para crear una experiencia con impacto emocional y que al menos consiga que pensemos y reflexionemos. Al menos algo habremos conseguido, que no es poco.

Acabo de descubrir una acción que me parece que está en la linea de mi reflexión.

El primer libro que después de leerlo se planta.

El libro árbol

El libro árbol

1.- Piensa y reflexiona. Lee el libro a un niño y enséñale el respeto y la admiración que tiene que tener por la naturaleza

2.-Dramatiza a través de una acción:  Humedece el libro y colócalo en un lugar fresco, donde no le dé el sol. Mantenlo húmedo hasta que germine, luego plántalo a ras de un superficie sin cubrir el brote

3.- Actúa: Una vez bajo tierra, riégalo con regularidad.

La idea me parece realmente brillante y forma parte del volumen publicado por la editorial Pequeño Editor -obra de los ilustradores Gusti y Anne Decis y artesanos de la Papelera Palermo- lleva en sus tapas de papel manufacturado las semillas que los lectores verán germinar.

Una palanca emocional para actuar  y un escenario experiencial para concienciar.

Pensar y reflexionar a través de una palanca emocional como es un libro que se planta y en un escenario experiencial como es leérselo a tu hijo e involucrarle para que él lo plante y transmitirle un mensaje de que hay que cuidar la naturaleza.

Como detallan sus promotores:

“Crear un libro que no se comercializara, que tuviera un mensaje y un sentido potente y universal, y que fuera capaz de generar acciones más allá de sí mismo”

El objetivo es que “las instituciones educativas y comunitarias, así­ como los formadores de opinión, lean y relean ‘Mi papá estuvo en la selva’ -la relectura es esencial para los niños, explica la editorial- hasta que arraigue en el corazón”.

El paso siguiente, continúa, será “plantarlo en un lugar valioso, que lo rieguen hasta que tenga brotes y lo cuiden de las heladas y las hormigas para que crezca un jacarandá y así, cada vez que miren ese árbol, recuerden esa historia que llegó por medio de la lectura y esa acción profundamente constructiva”.

Pensar, reflexionar y actuar.

Esta idea creció sobre la percepción de que “la lectura arraiga en nosotros y nos transforma” y la convicción de que es preciso “tomar conciencia de que todo lo que hacemos (papel, libros, casas, autos) es gracias a la naturaleza y nosotros somos parte de ella. Algunas acciones serán destructivas y otras no, pero necesitamos buscar caminos para disminuir esos daños”. 

La elección del jacarandá respondió por un lado al deseo de trabajar con una especie nativa y, por el otro, a la necesidad de que las semillas fueran pequeñas para poder sumarlas a la pulpa del papel sin que sufrieran irremediablemente con el proceso de prensado del papel a mano.

Es por eso, detalla Franco, que “el libro está impreso en papel libre de ácidos que proviene de bosques protegidos -un papel caro, importado, que no suele utilizarse en las ediciones comerciales-; tintas biodegradables y tapas en las que las semillas pueden sentirse al tacto”.

El libro puede plantarse directamente en la tierra, no demasiado profundo, ya que la semilla debe romper su propia piel, el papel de la tapa y, con esa increíble fuerza de una potencia que maravilla, producir un brote que también emerja de la tierra para que le dé la luz y pueda desarrollarse”,  comenta la editora.

Aunque advierte que “también es interesante colocarlo en un lugar fresco y humedecer bien la tapa, buscando ver, a la manera de un germinador, el desarrollo de los brotes para luego trasplantarlos”.

“Cómo crece el árbol, cómo se cuida o dónde es mejor plantarlo es un hermoso trabajo de investigación que esperamos que los chicos quieran hacer por su cuenta”, concluyen en la editorial.

El libro donde Gusti narró su propia experiencia en la selva amazónica, ilustrado por Decis, se consigue desde 2008 en su versión convencional en librerías de todo el país.

En tanto que escuelas públicas de numerosas provincias vienen trabajando hace años sobre los valores ecológicos y de cuidado al medio ambiente que transmite el libro, en el marco de una iniciativa del Estado Nacional.

Pequeño Editor nació hace 12 años con la vocación de acercar a artistas, escritores y lectores por medio del trabajo creativo, para formar una comunidad congregada alrededor del mundo del libro y los contenidos de calidad.

Este trabajo fue distinguido con los premios Nuevos Horizontes y a la Mejor Editorial Infantil de Latinoamérica en la Feria del Libro de Bologna 2015, “un reconocimiento de editores de todo el mundo a tantos años de trabajo y búsqueda y, sobre todo, un gran impulso para una editorial muy pequeña, que cada año debe buscar nuevos caminos para crear, innovar y sobrevivir”, remarca Franco.

Libro que se planta

Libro que se planta

Enhorabuena por la iniciativa y creo que es un buen ejemplo de marketing de sensaciones

Marketing de Sensaciones: impacto sensorial en el espectador.

La finalidad de este tipo de marketing es la de proporcionar un placer estético, emoción, belleza y satisfacción por medio de la estimulación sensorial. En el caso del libro árbol,  para lograr un impacto emocional y sensorial se establece a través de un estímulo como es plantar un árbol en un proceso que te lleva a un cierta concienciación y en consecuencia a una reflexión.

La dramatización de la experiencia a través de un estímulo como el de plantar un árbol te hace prestar atención a la información recibida y mantener o guardar la información sensorial, siendo más eficaces aquellos estímulos relacionados con situaciones vividas o significativas. Por ello creo que la acción consigue una reflexión y su posterior actuación.

En el marketing de sensaciones, la experiencia del consumidor está constituida por unos estímulos sensoriales perceptibles a través de los sentidos, es decir, por medio de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato, centrándose en conseguir un impacto sensorial en el individuo.

Al final y al cabo el marketing de sensaciones se vale de acciones educativas, divertida, excitantes, y con cierta sorpresa. La creatividad vendrá por establecer e identificar los recursos que tenemos para proveer la variedad experiencial sensorial para conseguir educar.

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Autor: José Cantero Gómez

Consultor, formador y conferenciante internacional en marketing experiencial, emocional y contenidos. A las marcas no solo hay que verlas o escucharlas, hay que experimentarlas de forma memorable.

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