Consultor, formador y conferenciante en marketing experiencial, turismo experiencial y customer experience

Experto en marketing experiencial, turismo experiencial y customer experience.

10 razones que explican por qué nos satisfacen más las experiencias que los productos

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experencialidad

Experencialidad

Foto Pixabay 

LA EXPERENCIALIDAD DEL CONSUMO DE PRODUCTOS A LAS EXPERIENCIAS

Hoy en día, es una realidad la existencia de formas de consumo que consisten menos en adquirir y apropiarse del objeto o producto físico, que en procurarse y vivir la experiencia. Es lo que llama el filósofo y escritor francés Yves Michaud, ha denominado “la experencialidad” del consumo en su nuevo libro El Nuevo Lujo.

Lo que antaño se vivía  a través del producto u objeto se vive ahora de otra manera, ya no a través del consumo del objeto, sino de una forma en parte desmaterializada, vaporosa y gaseosa, mediante participación en experiencias. 

Así estamos ante una “experialización” del consumo como evolución de que los productos o servicios se apropian de una capa de experencialidad que les hace más atractivos para el consumidor. En este sentido, creo que las marcas están apostando por este nuevo contexto y hay una tendencia clara por la experiencialización del marketing y la comunicación. Igualmente en el desarrollo y conceptualización de nuevos productos y servicios, el enfoque hacia la experencialidad es claro.

Como detalla Michaud en su libro: “en el fondo importa menos haber ido a cenar al El Bulli de Ferran Adria, que haber formado parte del exclusivo grupo de 8.000 personas elegidas que cada año lograban acceder a la experiencia gastronómica a la cual aspiraban más de dos millones de personas”

Quiero reflexionar sobre las razones del porqué las experiencias aportan tal grado de memorabilidad y autenticidad, ofreciéndonos  un plus de felicidad y que como consumidores demandamos; por ello queremos vivir experiencias. 

1.- Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez. 

Hace unos años que tuve la oportunidad de conocer al emprendedor que lanzó en España la empresa La vida es bella, ahora propiedad de la multinacional SmartBox. Tiago Machado, emprendedor y fundador de la compañía, me contó cómo le surgió la idea de lanzar el proyecto.

Comentó que fue viendo la película The Game, protagonizada por Michael Douglas y Sean Penn. En la película se relata la historia de un millonario hombre de negocios que parece tener todo lo que cualquiera pueda desear. Su existencia sufre un giro radical cuando su hermano le hace un sorprendente regalo de cumpleaños. Se trata del acceso a un particular club de ocio donde se diseñan experiencias que le provocarán nuevas sensaciones y le cambiarán la vida.

Y fue aquí, en la oscuridad de una sala, donde Tiago, tuvo un chispazo de luz emprendedora:

“Pensé que sería increíble ofrecer a la gente la posibilidad de realizar actividades con las que divertirse y hacer realidad sus sueños, fuesen grandes o pequeños”.

Creo que, una de las razones por la que las queremos apropiarnos y vivir experiencias, es por experimentar la sensación de hacer algo por primera vez; en una mezcla de cierta ansiedad y emoción.

Este tipo de compañías han tenido éxito basado en poner a disposición del consumidor una serie de experiencias nada convencionales dirigidas a un mercado del regalo y que además aportan un valor percibido, superior al real.

Hacer algo al menos una vez en la vida

Un estudio de turismo realizado por The Resonance Report 2013 destacaba que las actividades que al menos hay que hacer una vez en la vida, habían pasado del nº 18 en 2008 al número 11 en 2012.

 

Turismo experiencial  hacer algo una vez en la vida

Turismo experiencial actividades que al menos hay que hacer una vez en la vida

2.- Ver el mundo de color de rosa

Las experiencias son mejores que los productos o bienes materiales a causa de algo que los psicólogos llaman “re-interpretación positiva”, es decir, ver la vida color de rosa. Desde la re-interpretación positiva, re-evaluamos las experiencias desde un enfoque menos critico (o más positivo) y aceptándola con sus distintos matices.

Un trabajo realizado por los psicólogos Leaf Van Boven y Thomas Gilovich examinaba si, para ser más feliz, es mejor adquirir productos (un vestido de última moda o un impresionante teléfono inteligente) o en experiencias (salir a cenar con los amigos, comprar una entrada para un concierto de tu artista favorito o reservar unas vacaciones en tu destino soñado.

En uno de tantos experimentos realizados al respecto, los investigadores dividieron a una serie de participantes en dos grupos. A los del primer grupo se les pidió que pensaran en un objeto que hubieran adquirido recientemente. A los del segundo grupo, que describieran una experiencia que hubieran comprado.

Después se les solicitó que puntuaran su estado de ánimo actual en dos escalas, una de -4 (malo) a +4 (bueno) y otra de -4 (triste) a +4 (contento). Los resultados de ambos estudios indicaban claramente que, en términos de felicidad a corto y a largo plazo, comprar experiencias hacía a la gente más feliz que comprar productos.

La razón de que las experiencias nos proporcionen más felicidad es porque nuestra memoria se distorsiona fácilmente con el tiempo. Por ejemplo, si viajamos a Tailandia, borraremos fácilmente lo tedioso y aburrido del largo trayecto y recordaremos más la visita a aquel templo Budista o a la isla Ko Tapu y su monolito de roca escarpada de 20 metros de altura que parecía recién salido de la película de James Bond.

La isla de James Bond

La isla de James Bond

Sin embargo, los productos tienden a perder su atractivo al convertirse en artículos viejos, usados y pasados de moda. De ahí que las marcas contar renueven sus productos con tanta celeridad. Además, las experiencias promueven uno de los comportamientos más eficaces para generar felicidad: pasar tiempo con otras personas. La sociabilidad o socialización, puede formar parte de la experiencia en sí, o quizá se produzca al contar después a otros el acontecimiento. Por el contrario, comprar el producto más nuevo o caro a veces logra aislarnos de los amigos y la familia.

Pero con experiencias que no es así, ya que nuestra mente puede modificar los recuerdos y hacerlos más agradables, aunque en el momento no lo hayan sido del todo, pues tendemos a recordar lo bueno e idealizarlo. Así las experiencias nos hacen mucho más felices que los bienes materiales.

A título de paradoja, la expresión “ver la vida de color de rosa” viene a decir con cierta certeza que el comienzo de la vida sobre la tierra fue de color ROSA , por eso pensamos que cuando se emplea la frase  “la vida es de color rosa”.

La expresión viene derivada de la existencia de un organismo curioso, también responsable del intenso color rosa que adquieren los sectores de salinas con las concentraciones más altas de sal de todo el ingenio salinero, tratándose de bacterias capaces, incluso, de quedar en vida latente atrapadas en cristales de sal y retornar a la vida una vez que vuelven a hidratarse: Halobacterium salinarum y H. halobium, ambas pertenecientes al grupo de las Arqueobacterias, consideradas como los organismos más antiguos del planeta.

marketing experiencial color de rosa

Marketing experiencial color de rosa

3.- Las experiencias nos hacen que seamos menos propensos a padecer ansiedad y depresión.

Un estudio realizado por unos investigadores Noruegos ha constatado que asistir a eventos culturales y de ocio hace que seamos menos propensos a padecer ansiedad y depresión. El psicólogo Bernabé Tierno reflexionó sobre el tema y sentenció:

Experiencias y depresión

Experiencias y depresión

4.- Nos aburrimos fácilmente de las cosas o productos. 

Comprar no nos hace más felices debido a la adaptación hedónica, mecanismo psicológico mediante el cual, una vez saciado un deseo, otra necesidad ocupa su lugar y permanecemos tan insatisfechos como antes. Las posesiones materiales de objetos, no son tan buenas para hacernos felices a causa de la adaptación hedónica.

Esto le pasa a todo lo nuevo y las marcas saben y apuestan por la renovación constante de sus productos. Al principio, es emocionante pensar en, por ejemplo, un nuevo smartphone, pero cuando nos acostumbramos a la novedad, ya no nos emociona tanto. Se podría argumentar, como dice Tom Gilovich:

 “Que la adaptación es una especie de enemiga de la felicidad”. Pero la adaptación hedónica, según muestra la investigación, afecta a los objetos mucho más que experiencias. Nos adaptamos a ellos mucho más rápido que a las experiencias.

5.- Es más difícil comparar las experiencias

Elegir entre diferentes móviles, vehículos o un bolso de moda de mano no está tan lejos de comparar manzanas con manzanas. Pero sopesar experiencias es mucho más subjetivo. Ya que es difícil de comparar experiencias, es menos probable que se preocupe si usted está haciendo la mejor opción o no, por lo tanto es menos probable que lamentar su elección después, y se está menos propensos a pensar en las implicaciones de estado de su elección. Eso significa que las experiencias son menos propensas a ser comparadas, y más propicias para la felicidad.

6.- La magia que cambia el flujo de la vida

El flujo es un estado mental, identificado por primera vez por un psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, en el cual la persona está comprometida sin esfuerzo en lo que se está haciendo, y es esencial para la felicidad. Piensa si las experiencias son mejores que las cosas, pregúntate si le es más fácil concentrarse en una silla o un par de zapatos, o cuando está jugando tenis, cantando o cocinando.

7.- Anticipar la expectativa de la experiencia proporciona felicidad 

Las experiencias son mejores que los bienes materiales, ya que de alguna manera mágicamente proporcionan placer anticipado. Con los bienes materiales, la espera realmente pone nerviosa a la gente, y es por eso que estamos dispuestos a pagar más por la entrega inmediata, para la “gratificación instantánea”. Con las experiencias que no es así, ya que la espera de una experiencia puede proporcionar una cantidad significativa de la felicidad, solo sabiendo que se hará a futuro. 

Investigadores de los Países Bajos propuso medir el efecto que las vacaciones tienen sobre la felicidad general y cuánto tiempo dura. Los investigadores estudiaron los niveles de felicidad entre 1,530 adultos, 974 de los cuales tomaron vacaciones durante la semana de periodo de estudio.

El estudio publicado en la revista Investigación Aplicada a la Calidad de Vida, mostró que el mayor aumento en la felicidad viene del simple acto de planear unas vacaciones.

En éste, el efecto de anticipación de vacaciones impulsado la felicidad durante ocho semanas. Después de las vacaciones, la felicidad rápidamente bajó a niveles elementales de la mayoría de la gente. Este aspecto es crucial en cualquier estrategia de turismo experiencial o de experiencias.

8.- Las experiencias están intrínsecamente unidas a la naturaleza del hombre.

Las experiencias son mejores que los bienes materiales, porque somos más propensos a pensar en ellos como una contribución a lo que somos. Esta verdad fue brillantemente traída a la vida en la película de 2004 ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, en la que Jim Carrey y Kate Winslet tratan de borrar todos los recuerdos que tienen uno del otro. Inspirado por la película, Carter y Gilovich pusieron a la gente a participar en un experimento mental donde pensaban acerca de cómo eliminar todos los recuerdos de algo material o de algo que habían hecho. Más a menudo, la gente pensaba que la pérdida de la memoria de una experiencia sería mucho peor para su sentido de identidad. 

9.- Somos seres sociables; necesitamos compartir experiencias 

Los seres humanos son animales sociales. Nos gustan los abrazos, nos gusta ser escuchado y nos gusta sentir que pertenecemos. Somos, se podría decir, personas personas. Esto significa que las experiencias son más propensas a hacernos felices que los bienes materiales, porque nos acercan a otras personas.

Una de las razones de esto es que las experiencias hacen mejor conversación que los bienes materiales. Uno tiene mayor probabilidad de ser más feliz, y se está más propensos a escuchar, cuando se habla de lo que has estado haciendo en lugar de lo que es el propietario.

Vía Fast Coexist.

10. Marketing experiencial y conclusiones: 

1.- El marketing experiencial aprovecha las premisas psicológicas descritas para proponer experiencias de marca que consigan una satisfacción más plena y consigan un engagement con el consumidor.

2.- El marketing experiencial es el brazo armado de la gestión de la experiencia de clientes y proporciona a través de las experiencias una propuesta de valor que apuesta por las experiencias y por enriquecer cualquier producto o servicio en una experiencia.

3.- Cualquier producto es una experiencia en sí mismo, pero hay que dotarlo y complementarlo con una capa de experiencialidad única, auténtica y memorable.

4. Un consumidor compra un producto, un Experisumidor una experiencia. 

5.- La evolución del consumidor y su madurez hace que demande experiencias más auténticas y memorables.

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Autor: José Cantero Gómez

Consultor, formador y conferenciante internacional en marketing experiencial, emocional y contenidos. A las marcas no solo hay que verlas o escucharlas, hay que experimentarlas de forma memorable.

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